Anuario de las Comunicaciones 2023 | Se abre una época para los osos panda y las ballenas azules
Soy un empresario argentino sobreviviente. Desde que empecé, enfrenté a dos tipos de gobiernos: uno, al que llamaría liberal- no nacional, y otro, al que definiría como nacional-estatista.
Conectividad

Los liberales abrían la economía sin restricciones aun frente a países que no abrían la suya. En la vereda de enfrente estaban quienes defendían lo nacional, estatizaban todo lo que podían, nos asfixiaban con regulaciones, impuestos, tasas y contribuciones altísimas, y un “abrazo de oso” económico que no nos permitía crecer.
Esa situación de sentirme en tierra de nadie me llamó a decir una vez que había tres especies en peligro de extinción: las ballenas azules, los osos panda y los empresarios argentinos.
Era joven cuando debutó el IVA del 13% en reemplazo del impuesto a las ventas (10%) y a las actividades lucrativas (3%). Con el correr del tiempo ese 13% llegó al 21% y reapareció el 3% sobre las ventas brutas re-rebautizado con creatividad criolla como “Ingresos brutos”. Se agregaron gabelas transitorias que a veces lo eran y luego se tornaban definitivas como el impuesto a los débitos y créditos que llamamos impuesto al cheque y que subsiste aún hoy que los cheques agonizan.
Confieso que siempre admiré al fisco chileno que se arregla con un IVA de 19% mientras que el nuestro es 21% más ingresos brutos cuyas tasas varían según las provincias y además lo retienen por adelantado y si sobra jamás lo devuelven.
Confieso mi vergüenza cuando mi contadora recibió tentadoras propuestas de un inspector de la AFIP para que se pasará a la Agencia ya que ellos ganaban más.
Hoy aparece una propuesta “Liberal-Libertaria” que plantea aflojar ese corsé y lo veo con la misma esperanza con que las ballenas azules miran a los botes de Greenpeace o los osos panda a ser usados por la diplomacia China. Nunca le pedí ayuda a ningún gobierno simplemente pedí que me dejaran competir. ¿Me volverán a desilusionar? No lo sé, el tiempo lo dirá. Lo que sé es que nadie sale de una crisis de deuda endeudándose. Espero que algún día osos y ballenas nos miren con envidia.
Fuente: Convergencia – Anuario 2023